Una buena traducción no es solo el resultado de un buen profesional que domine los dos idiomas. También es importante hacer un poco de “Celestinas” y buscar al traductor que mejor encaje con la temática, es decir, la media naranja perfecta del texto.

Documentos técnicos, legales, médicos, de marketing, de mecánica, de negocios, del mundo de la alimentación, sobre finanzas, viajes, fotografía, deportes, turismo, etc., los temas de los textos que se traducen a otro idioma pueden ser muy diversos, casi infinitos. Por eso es importante contar con profesionales especializados en ámbitos variados que también sean lingüistas y que escriban en su lengua materna. De esta manera aseguramos primero una buena comprensión del texto y después, una “transformación” fiel de ese texto a otro idioma.

Si en un artículo pasado comentábamos la importancia de vender en el idioma del cliente, un error lingüístico en una página web, por ejemplo, puede causar mala impresión a los clientes e incluso, podría hacer perder credibilidad y ventas.

Los clientes de según que países, como por ejemplo Japón, acostumbran a leer las instrucciones de los manuales que reciben con los aparatos que compran de cabo a rabo. Si encuentran un error de traducción, suelen ser más críticos que clientes de otros países, hasta el extremo de retrasar la introducción de un producto, a la espera de que todos los textos de los manuales sean correctos.

De todas maneras, en un mundo tan globalizado, es de vital importancia cuidar todo lo que se entrega a los clientes, porque cualquier queja generada en cualquier rincón del mundo puede llegar a la otra punta del mundo en cuestión de horas. Si queréis ver algunos ejemplos de errores de traducción épicos, aquí los encontraréis.

El revisor

Aunque se cuente con buenos profesionales que traduzcan y que revisen, es muy importante que un segundo personaje forme parte de esta ecuación, nos referimos al revisor o corrector. El revisor también tendrá que ser un experto en la materia del texto y un buen lingüista. Tendrá que comprobar que el texto traducido sea fiel al original y que suene fluido en la lengua final, que suene natural.

La revisión también es imprescindible en casos donde el formato final de la traducción no es el que llega al público, sino que antes un diseñador gráfico o de web lo manipula. En estos casos, hace falta prestar mucha atención a que ninguna palabra quede cortada, a que no falte ningún acento gráfico, y en caso de haber acentos gráficos, que estos tengan el formato y la inclinación adecuada, etc. Pequeños detalles que dan mala impresión a quien los ve.

Ambos trabajos, traducción y revisión, tienen que realizarse con sumo cuidado y con tiempo, por eso es de vital importancia mantener este tándem, porque, todos sabemos que cuatro ojos ven más que dos.