El 95% de las decisiones de compra las toman nuestras emociones

Cómo conectar con tu cliente ideal a través de las palabras

Según el profesor de Harvard Gerald Zaltman, el 95% de las decisiones de compra las toman nuestras emociones. Las emociones son lo que realmente impulsa los comportamientos de compra y también la toma de decisiones en general.

Según Douglas Van Praet, autor del libro “Unconscious Branding: How Neuroscience CanEmpower (and Inspiro) Marketing”, “ni siquiera pensamos cuando buscamos soluciones lógicas. Sentimos nuestra manera de razonar. Las emociones son el sustrato, la base de los circuitos neuronales que sustentan incluso la deliberación racional. Las emociones no obstaculizan nuestras decisiones, son la base sobre la cual se fundamentan”.

Pero ¿cómo llegamos a conectar con las emociones de nuestro lector? Para que las emociones nos lleguen al corazón nos tienen que hablar en nuestra lengua materna. La lengua de nuestra familia, de nuestros amigos, de nuestra infancia. Esta es la lengua que nos llega al corazón y con la que conectamos. Por ejemplo:

1- ¿En qué idioma hablamos a nuestro bebé cuando nace? Quién ha sido padre o madre sabe que el idioma que nos sale cuando cantamos nanas o hablamos dulcemente es nuestra lengua materna.
2- ¿Qué decimos cuando nos enfadamos? Cuando nos enfadamos y salen nuestras emociones disparadas seguramente se nos escape alguna palabrota, y seguro que será en nuestra lengua materna.
3- Si habéis viajado por el mundo sabréis que cuando encontráis alguien que habla vuestra lengua, rápidamente hay una conexión con aquella persona a quien no conocemos de nada, solo por el hecho que nos habla en nuestra lengua.

En un artículo del Department of Psychological and Brain Sciences, de la Universidad de Boston, la Dra. Catherine L. Caldwell-Harris afirma que “descubrió las diferencias emocionales entre una lengua materna y una de extranjera.” Por ejemplo, dice que “los hablantes bilingües aseguraron que el hecho de decir palabrotas, rezar, decir mentiras o decir Te quiero, les hacía sentir emociones diferentes cuando lo decían en su lengua materna”. También asegura que en un estudio europeo donde se analizaron varias combinaciones lingüísticas, los anuncios publicitarios se consideraron más emocionales cuando estaban escritos en la lengua materna de los oyentes.
Queda claro pues, que las emociones rigen nuestra toma de decisiones y que cuando nos hablan en nuestra lengua materna, estas nos llegan de forma diferente al corazón.

LOCALI…WHAT?

¿Te acuerdas de cuando compraste tu último smartphone? ¿O tu último PC?

Después de abrir la caja seguramente empezaste a configurarlo, y como parte de este proceso, seguramente cambiaste o elegiste tu idioma.

En todo el mundo estamos acostumbrados a usar aparatos electrónicos que hablan nuestro propio idioma: chino simplificado, japonés, ruso, italiano, checo… y lo podemos cambiar con tan solo pulsar un botón.

Pero, ¿cómo se hacen estas traducciones?

La traducción de la interfaz de usuario de aparatos electrónicos no es una tarea fácil si se quiere hacer bien. No es simplemente una cuestión de traducir, sino de tener en cuenta el espacio disponible para abreviar el texto o buscar sinónimos más cortos, el contexto (¿en qué menú aparece esa cadena? ¿es un título o un botón? y el verdadero significado de la cadena. Los desarrolladores tienden a utilizar un lenguaje bastante particular a la hora de definir las cadenas de texto para un teléfono o una impresora.

Todo esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de traducir la interfaz de usuario de un dispositivo, ya que eso marcará la experiencia del usuario, y eso es la localización. La localización es mucho más que una traducción: tiene en cuenta diversas variables (contexto, longitud, cultura…) para usar las palabras correctas.

Todos estos parámetros deben tenerse en cuenta a la hora de traducir la interfaz de usuario de los menús de un software, e incluso de una página web. Cuanta más información y contexto tenga el/la traductor/a, mejor será la localización y mejor reflejará el verdadero objetivo del mensaje original.

Traducción Automática

Érase una vez un mundo en el que todos pensábamos que sería imposible volar, hablar con alguien a kilómetros de distancia o viajar a la luna. Todo esto ha cambiado gracias a la tecnología.

También pensábamos que las máquinas no serían capaces de traducir correctamente y hace mucho tiempo que estamos acostumbrados a ver ejemplos de traducciones literales como “Fabricado en Turquía”, traducido como “Hecho en pavo”.

Hoy en día todavía hay un montón de ejemplos graciosos; sin embargo, la mayoría de los motores de traducción automática han evolucionado y los resultados han mejorado mucho.

En casos tales como la documentación, con frases breves que consta de instrucciones inequívocas, la traducción automática puede ser útil, siempre y cuando haya un proceso de revisión y el texto se edite posteriormente. Ciertamente puede ayudar a ahorrar tiempo y dinero.

Sin embargo, hay casos en los que la traducción automática aún no tiene sentido. Textos de marketing con dobles significados, textos que muestran algún tipo de sentimiento o de sarcasmo, donde es difícil captar la verdadera intención del escritor, siguen siendo un desafío para la traducción automática. En estos casos, el editor probablemente tendría que pasar demasiado tiempo tratando de averiguar el significado de la traducción, volviendo al texto original y cambiando el resultado final.

La tecnología debe seguir ayundádonos a obtener buenas traducciones; sin embargo, para asegurarnos de que el resultado final es correcto, de momento tendremos que seguir haciendo una revisión final por un/a traductor/a humano/a.